El guardián de los libros secretos

Después de haber sido asesinados todos los varones de su familia, la condesa Leonor de Monclerc se ve obligada a huir llevándose con ella un valioso manuscrito conocido como el Libro del Nombre Secreto de Dios. Así comienza la novela de Joseph M. Carr denominada El guardián de los libros secretos.

La dama, en su huída, se refugia en la abadía de Loc Dieu, donde su tío, un antiguo templario, es el principal de ésta. Su fuga se debe a que el rey de Francia pretende quedarse con tan valioso manuscrito a toda costa y para ello manda a sus huestes a detener a la chica.

Por otro lado, Pedro de Libreville, también un antigup caballero templario, es nombrado por el papa Juan XXII como Guardián de la biblioteca de los Libros Secretos. Un repositorio donde se localizan aquellos tesoros literarios de la iglesia entre los cuales se encuentran textos antiguos y libros de hechicería y de magia.  

Entre las funciones del caballero Libreville  está el localizar esos documentos únicos que todavía se encuentran en diversos ámbitos y en este caso en particular, recibe la orden del papa para rescatar tan preciada obra a la cual se le atribuyen poderes curativos y de toda índole.

Se trata de una novela de suspense en la que el dato histórico está presente con el inicio de la caída de los Capetos en el reino de Francia, la continuidad de los príncipes de la iglesia en Aviñón y los males que asolan el reino después de la maldición que pronunciara, en la hoguera, el maestre del Temple, Jacobo de Malay, contra el rey y su linaje. Se trata de un libro ameno y ágil de leer.