Silvestre Revueltas

Silvestre Revueltas fue un hombre de principios, un extraordinario artista e intelectual perteneciente a una de las familias mexicanas más notables del siglo XX por sus convicciones y talentos.

Inspirado en el pasado prehispánico de Cuernavaca, compuso en 1932 “Cuauhnahuac”, su primer poema sinfónico, obra que fue reconocida como el gran paso que lo llevó a ser, según Pablo Neruda, el más grande, original y poderoso compositor de México.

“Cuauhnahuac” es un poema de amor a esta tierra, fruto del virtuosismo de un genio musical de quien dijera Octavio Paz: “El nombre de Silvestre Revueltas resuena dentro de mí como un gran cohete de luz, como una aguda flecha que se dispersa en plumas y sonidos, en luces, en colores, en pájaros, en humo pálido, al chocar contra el desnudo corazón del cielo. Era como el sabor del pueblo, como el pueblo mismo, cuando el pueblo es pueblo y no multitud”.

Muere en la Ciudad de México el 5 de octubre de 1940.

Ríos Szalay Adalberto y Efraín Ernesto Pacheco Cedillo, “Ecos y huellas en Cuauhnahuac”, Ed. Porrúa, 2014, p. 14