Presbítero Joseph Antonio Mariano Pichardo Linares

La fecha de su nacimiento se ha situado en 1754, confrontando dicha información con el número de años que tenía al fallecer. Probablemente pasó su infancia en Xochitepec, y fue bautizado en Cuernavaca. Se cuenta con  dos cédulas de bautismo de la Parroquia de Xochitepec de 1775, firmadas por el fraile Antonio Pichardo.

La parroquia de Xochitepec perteneció a la orden franciscana, por lo que se propone que el padre Pichardo estuvo en un inicio en esa congregación. En 1789, fue comisionado del Santo Oficio de la Inquisición. Además fungió como capellán del hospicio donde se favorecía a niños y ancianos de ambos sexos y se atendían partos ocultos.

A partir de ese mismo año, y durante los siguientes veintitrés, fue presbítero del Oratorio de San Felipe Neri, en la Ciudad de México. En ese tiempo desempeñó diversos cargos dentro de la congregación: bibliotecario, maestro de novicios, maestro de ceremonias, diputado, secretario cronista y confesor extraordinario de las madres capuchinas. Fue capellán de la Parroquia del Sagrario de Cuernavaca.

En relación a sus aportes en el campo religioso, el trabajo de investigación sobre la vida de San Felipe de Jesús es sobresaliente, aunque desgraciadamente no lo terminó por efectuar la pesquisa de Luisiana y Texas. Realizó un listado de los sambenitos que registraban los nombres de las personas condenadas por la Santa Inquisición que se localizaban en la Catedral Metropolitana y que desaparecieron con el tiempo.

Su participación en la delimitación de la frontera entre Luisiana y Texas muestra su carácter metódico, sistemático, persistente e incansable que, al parecer, caracterizó todos los actos de su vida. Su propuesta, sustentada en un gran estudio de fuentes de primera mano, fueron determinantes para el fin de un conflicto internacional y el establecimiento de una frontera que permanece hasta el día de hoy.

Las reproducciones que Pichardo recreó de los manuscritos pictográficos mesoamericanos son una fuente invaluable para los estudiosos de los códices. Su trabajo como copista de documentos pictográficos es enorme, también lo es su trabajo como reproductor de textos que abarcan diversas temáticas. Documentos en náhuatl, fundacionales, de personajes, notas de localidades, minas, versos, diccionarios e investigaciones de las poblaciones norteñas son algunos de los temas tratados. Las fábulas de Esopo con su traducción al náhuatl resultan por demás interesantes. Su vocabulario español-náhuatl, según el diccionario de Molina, para servir a la historia de Nuestra Señora de Guadalupe, es único en su tipo.

El padre Pichardo realizó la traducción del náhuatl al español de un documento sobre la Fundación de la Villa de Cuernavaca ó Códice Municipal de Cuernavaca (BnF, Manuscritos 291 y 292, Proyecto Amoxcalli, CIESAS, BnF, CONACyT). El manuscrito original se encuentra perdido y es gracias al trabajo de Pichardo que se puede tener acceso a tan importante texto.