La casa del juez

Cuando se habla de un libro de Bran Stocker siempre piensa uno en “Drácula”, sin embargo, este autor fue un novelista irlandés hijo de una familia burguesa cuya única fortuna eran su libros y la cultura. Debido a su pésima salud, todos sus estudios iniciales los realizó en cama, en su casa, con profesores privados. Para entretenerlo su madre le contaba historias misteriosas y cuentos de fantasmas que más tarde influyeron en su abundante obra.

La Casa del Juez es uno de los relatos de fantasmas más impresionantes del período victoriano y uno de los menos conocidos dentro de la obra de Bram Stoker. Tal vez opacados por su obra cumbre, Drácula, el resto de los relatos de este autor quedaron destinados a lecturas menos masivas. Sin embargo, La Casa del Juez, como otras varias, es una historia escalofriante y un logradísimo exponente del género.

Se trata de un estudiante (de matemáticas, de los cálculos y la precisión) que decide rentar una casona abandonada en un pueblito alejado con el fin de estudiar en un ambiente calmado. Sin embargo, los comentarios de los pobladores acerca de la reputación y mitos que esconde la casa harán dudar al chico sobre creer o no en las supersticiones. 

El tema central del relato es la lucha entre el binomio de la realidad y la fantasía. Nuestro personaje se verá en una encrucijada entre creer si son verdad o no las especulaciones en torno al pasado de la casona en la que habita. Asimismo, pondrá en duda su mentalidad, caracterizada por la lógica y la racionalidad.