Juan Dubernard Chauveau

En 1945 llegó a Cuernavaca, apenas egresado de la carrera de ingeniero textil y recién casado.

Como Industrial, dio a Cuernavaca, la emblemática Textiles Morelos, la cual no solo fue un ejemplo de éxito industrial y empresarial por décadas sino también un probado modelo de excelentes relaciones obrero-patronales y de alto sentido social, pues Dubernard se preocupó no solo por la capacitación y certificación de sus obreros y técnicos, sino también de su desarrollo humano y social, les dio equipos deportivos, bandas musicales, una escuela, becas hasta posgrado para sus hijos y casas propias, no en vano en la zona de Teopanzolco, donde construyó casas para los obreros, estos en elemental reciprocidad dieron el nombre de Dubernard a la calle, y él por las noches iba a arrancar el letrero con su nombre, el cual de nueva cuenta era repuesto por los noveles vecinos. Esta anécdota lo retrata en su afán por evitar protagonismos y servir a sus conciudadanos.

Su paso por el mundo de la cultura fue igualmente destacado, a lo largo de cincuenta años se dedicó a investigar, preservar y divulgar el pasado de Morelos, un importante archivo y Biblioteca de los cuales se desconoce su destino dan cuenta de ello. A esto se sumaron sus obras escritas, las restauraciones financiadas de su peculio y su labor hombro con hombro tanto con el INAH como con Asociaciones Civiles en pro del rescate del patrimonio artístico, histórico y cultural de Morelos.

Conoció el estado deMorelos como pocos, formó una impresionante biblioteca y escribió sobre Tepoztlán, Santa Ma. Amanalco, María Estrada la Conquistadora.

Mención especial se debe hacer sobre su libro “Códices de Cuernavaca y unos títulos de sus pueblos” en el cual reprodujo los manuscritos indígenas que se localizan en el Archivo General de la Nación y en la Biblioteca Nacional de Francia, relativos a Cuernavaca. .