El nombre de la rosa

“El nombre de la rosa” es una novela histórica de misterio escrita por Umberto Eco y publicada en 1980. La obra contiene dos tramas paralelas que transcurren dentro de la misma abadía benedictina. La historia nos es contada en primera persona por Adso, el amanuense y discípulo de fray Guillermo de Baskerville un franciscano inglés con un pasado como inquisidor.  La coincidencia en el nombre ha hecho pensar que el personaje de Guillermo podría remitir a Guillermo de Ockham, que efectivamente intervino en la disputa sobre la pobreza apostólica a petición de Miguel de Cesena, concluyendo que el papa Juan XXII era un hereje. Tanto Guillermo como Adso se enfrascan en una labor detectivesca para encontrar al asesino de varios monjes. Por el otro lado, la historia se desarrolla en el marco de un cónclave que debe llevarse a cabo en la abadía.

Todo comienza en el invierno de 1327, bajo el papado de Juan XXII, Adso de Melk y su maestro Guillermo de Baskerville llegan a una abadía, famosa por su impresionante biblioteca con estrictas normas de acceso, ubicada en los Alpes italianos, para organizar una reunión entre los delegados del Papa y el emperador y poder discutir sobre la supuesta herejía de una rama de los franciscanos: los espirituales. Sin embargo, este cónclave se ve amenazado por una serie de asesinatos que aparentemente siguen la pauta de un pasaje del Apocalipsis.

Guillermo y Adso, evadiendo en muchos momentos las normas de la abadía, intentan resolver el misterio descubriendo que, en realidad, las muertes giran alrededor de la existencia de un libro envenenado, un libro que se creía perdido: el segundo libro de la Poética de Aristóteles. La llegada del enviado papal e inquisidor Bernardo Gui inicia un proceso tipo inquisición de amargo recuerdo para Guillermo, quien ha descubierto la magnífica y laberíntica biblioteca de la abadía.

Tanto fue el éxito de la novela, que se realizó una película dirigida por el francés Jean-Jacques Annaud en 1986, con Sean Connery como el franciscano Guillermo de Baskerville y Christian Slater encarnando a su discípulo, Adso.