Directorio Cultural

Francisco Valverde Prado

Licenciado en Artes Plásticas
Fotografía de Francisco Valverde Prado

Info. Biográfica

Nació en Cuernavaca, Morelos en 1972.

Ganador de la XVII Bienal de Pintura Rufino Tamayo.

Estudios
1990 Cursa sus estudios en el Art Center Collegue of Design haciendo Licenciatura en Artes Plásticas , Pasadena, California.

Exposiciones Individuales
2014 Entramados, Galería Alfredo Ginochio, México D.F.
2013 Art Wynwood, Galería Alfredo Ginocchio, Miami.
2007 Adorables Criaturas, Consulado General de México en San Francisco, California, EUA.
2005 Icono-Hombres, Centro Morelense de las Artes, Cuernavaca, Morelos.
Episodios, en el Centro Cultural Dozsa Muveledesi Haz, Budapest, Hungría.

Exposiciones Colectivas
Museo de Artes Contemporáneo de Oaxaca, Oaxaca, México.
Galería del Centro de Difusión Cultural, Instituto Potosino de Bellas Artes, San Luís Potosí.
Museo de Arte de Sinaloa, Culiacán, Sinaloa, México.
El Dios venidero, Bienal Rufino Tamayo, Museo Tamayo, Ciudad de México.
Lo que ves no es todo lo que hay, Galería La Habana. México D. F.

Becas
2009 FOECA, Creadores con Trayectoria (Instituto de Cultura de Morelos, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes), con el proyecto Rayando para caminar.
2009 Fue seleccionado finalista en el Encuentro Internacional de Grabado No Tóxico, Parque Fundidora, Monterrey, N.L.
2004 Becario del programa Jóvenes Creadores, Instituto de Cultura de Morelos, FONCA, con el proyecto La Muerte de Dionisio.

Ferias
2002 FIA en Venezuela
2001 ART MIAM

Francisco Valverde, sin pincel y con botes llenos de materia sintética de vivos colores, nos comparte su búsqueda a través del elemento esencial del dibujo y la pintura: “la línea”. Una complejidad plástica y viva, donde puede sugerirse un fondo, la profundidad de una forma o una historia.

“Para nada le digo ‘no’ al arte conceptual. Le digo ‘no’ a la fobia a la pintura, a los que piensan que, por tratarse de pintura, entonces no. De entrada, creo que el arte verdadero es concepto. Y veo dos posiciones extremas: los que creen que no debe haber pintura porque no es un discurso actual, y los que creen que sólo lo antiguo vale”.

Ha desarrollado en los últimos años piezas que retoman elementos del arte cinético, en las que se enfatiza la presencia de la textura y la experimentación con materiales como la resina epóxica. Su trabajo no sólo ha llegado a ferias y galerías, sino que también forma parte de piezas de arte urbano que ha llamado Ecatecolor, dentro del proyecto de murales públicos.

Francisco Valverde explica que después de haber trabajado por años en arte figurativo se abrió hacia el arte abstracto “en una especie de Drip Painting”. Alude al expresionismo abstracto, en diálogo con el arte cinético de artistas latinoamericanos como Carlos Cruz-Díez y Jesús Rafael Soto:

“Se ha venido revalorando mucho todo ese movimiento; me interesa cómo la historia del arte vuelve a dar oportunidad a otras cosas”, dice. Este arte permite a Valverde abundar en los temas de la pintura como lenguaje y su propia materialidad:

“Tiene que ver con la pintura como concepto. La pintura es en mi caso una especie de registro. Cuando uno hace algo tan repetitivo como utilizar líneas que luego generan ritmos o armonías de color, es un ejercicio de registro de lo que pasa en un tiempo determinado porque intervienen la gravedad, el espacio, hay un movimiento real en el momento en que se construye y unas líneas que se desplazan en el espacio”.

El repetir tiene que ver con cosas que me interesan; hace referencia a paisajes cromáticos que pueden tener connotaciones emocionales y de otro tipo. Ahora que estamos tan llenos de información con lo digital, la pintura nos da oportunidad de registrar de otras formas: es experiencia directa.

“El arte vuelve, sobre todo, cuando hay tantas cosas creadas. Por lo mismo de “¿qué se puede hacer nuevo?” Más que nuevo, hay que hablar de la reconfiguración, de volver a recordar y a registrar. Es una especie de viajar en el tiempo, y la historia nos sirve para revalorar. La historia regresa y más ahora. El momento en que puede durar algo —que es una idea muy postmoderna de las cosas— es casi efímero”.

En México hemos tenido una escuela tradicional, más basada —hasta cierta época— en la figura humana; después vino La Ruptura, pero aún así era siempre lo reconocible; de ahí llegó el arte conceptual. Pero de este periodo como tal no se habla, el arte cinético dio rostro a algo que era invisible y creo que en México no acaba de entrar nunca.No, para nada le digo “no” al arte conceptual. Le digo “no” a los que tienen fobia a la pintura. La pintura es lo que me interesa como lenguaje, lo que no se puede pretender es vivir detenido en el tiempo en una burbuja o en una cápsula, pretender que no hay un observador, que no hay diálogo con el tiempo, con las personas. Parte de lo que pasa fuera de México es que no hay este pleito entre la pintura y lo conceptual. En México se busca esta especie de ‘ser puro’. Las galerías que son muy conceptuales prácticamente matan la pintura… no sé por qué tenemos estas fobias. Creo que debe tener una separación entre si es buena o no, independiente de cómo está hecho.

El peso que puede tener la cultura es enorme. Hay muchos artistas haciendo obras para Estados Unidos. Siempre ha habido una presencia fuerte mexicana. Lo complicado es salirse de los estereotipos; por mucho tiempo, muchos artistas estaban catalogados como “latinoamericanos”, pero con un artista lo importante es su obra.

La belleza del arte urbano es que sale de las galerías y es más accesible; lo otro que me interesa es la escala: no es lo mismo un centímetro de amarillo que seis metros. Este arte se sale de la galería que puede tener un contexto muy clasicista, es comercial y hay en ella un filtro, el de quien lo puede pagar. El arte público es para todos.

 

Categorías: ARTES VISUALES, ARTÍSTAS Y PRODUCCIÓN CULTURAL, PERSONAS
Actualizado hace 6 meses